«Como es su fe, así es el hombre y su obra”. – Adolfo Kolping
“Se cuenta que con un viejo violín, un pobre hombre se ganaba la vida. Iba por todos los pueblos, comenzaba a tocar y al final pasaba entre la concurrencia con una agujereada boina con la esperanza de que algún día se llenara.
Cierto día comenzó a tocar como solía. Se reunió la gente, y salió como de costumbre: unos ruidos más o menos armoniosos. No daba para más ni el violín, ni el violinista. Acertó a pasar por ahí un famoso compositor y virtuoso del violín, lo afinó, lo preparó… y tocó una pieza asombrosamente bella. El mismo dueño estaba asombrado y contento iba diciendo de un lado para otro “es mi violín”.
No es difícil que profundizando en nosotros mismos nos demos cuenta de que no estamos rindiendo al máximo de nuestras posibilidades, somos como ese viejo violín estropeado, nos falta una cuerda y además con frecuencia desafinado.
Que diferencia cuando nos dejamos que ese gran compositor llamado Dios, nos afine, nos arregle y ponga esa cuerda que hace falta.
Y tú…
¿En qué momentos de tu vida te dejaste «afinar» y «preparar» por Dios?
Pídeselo a Dios…
“Dios nuestro,
ayúdanos a confiar
en tu providencia
para ser y estar
cada vez mejor
en este 2024”.
Amén.