¿Cómo alcanzar la plenitud?
“Las utopías son como las estrellas: no se pueden alcanzar, pero siempre, iluminan nuestro camino”
Cerca de Navidad, después de un suspiro, Ramiro, sabiendo que estas fechas lo ponen melancólico, se puso a pensar que, el vivir es un arte y que este arte no se alcanza al conseguir un diploma universitario, tampoco en ganarse el sustento cotidiano o el formar una familia, todo esto es bello, pero ¿de qué sirve si el corazón está triste? Así, que, perdido en sus pensamientos, decide ir a visitar a un viejo amigo.
Al llegar, se encontró con ese viejo amigo y le compartió su pensamiento, a lo que su gran amigo le ofrece un chocolate caliente y le responde pacíficamente:
Para mí, vivir, es el arte de ser feliz, y ser feliz es liberarse de aquella melancolía que puede seguir nuestros pasos hasta la frontera final, es esforzarnos en el día a día para conquistar la tranquilidad de la mente, la serenidad de los nervios y la paz del alma en cada actividad cotidiana, como el tomar este chocolate. Pero esto no se lo puedes pedir a alguien como tu regalo de navidad porque implica: esfuerzo, dedicación y
constancia, sólo así lograrás disfrutar tu felicidad, tu paz y encontrarás el sentido de tu vida.
Después de escuchar a su amigo, Ramiro le agradece diciéndole: Me has ayudado a comprender lo que alguna vez escuche: “La vida es como una taza de chocolate, para ser llenada hasta el borde y disfrutar en compañía de los amigos”. De eso se trata la vida, de disfrutar cada mínimo momento.
Y tú…
¿Cómo disfrutas cada detalle de tu vida?
Pídeselo a Dios…
“Dios nuestro,
concédeme la gracia
de vivir en plenitud
para disfrutar
la vida que tú me das.»
Amén.