“No necesitas fuerza para soltar algo, lo que realmente necesitas es comprensión.” – Guy Finley
Un trasatlántico dejó el puerto y comenzó su largo viaje a través del océano.
Todo estaba en orden. Los motores se encontraban funcionando perfectamente. La brújula había indicado con exactitud el rumbo. Pero el capitán se dio cuenta de que el barco había salido de su ruta y mandó parar los motores.
Buscaron, investigaron, inspeccionaron, discutieron.
Todo parecía en perfecto orden; y, sin embargo, el destino del barco estaba en otra dirección.
De pronto se descubrió el motivo del problema: En la bodega había un cargamento de hierro, tan grande que la brújula quedaba alterada.
Decidieron arrojar el cargamento al mar e inmediatamente la aguja de la brújula volvió a marcar el Norte, y el barco reanudó, ya seguro, su viaje.
Y tú…
¿Qué «cargamentos de hierro» consideras podrían estar desviando tu rumbo? (pudiendo ser una emoción, hábito, actitud o persona).
Pídeselo a Dios…
Dios nuestro,
permítenos identificar
las cosas que nos desorientan
y soltarlas con tranquilidad.
Amén.