“Si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades.” – Wayne W. Dyer
Un hombre se encontró un huevo de águila. Se lo llevó y lo colocó en el nido de una gallina de corral. El aguilucho fue incubado y creció con la nidada de pollos.
Durante toda su vida, el águila hizo lo mismo que hacían los pollos, pensando que era un pollo. Escarbaba la tierra en busca de gusanos e insectos, piando y cacareando. Incluso sacudía las alas y volaba unos metros por el aire, al igual que los pollos. Después de todo, ¿no es así como vuelan los pollos?
Pasaron los años y el águila se hizo adulta. Un día divisó muy por encima de ella, en el límpido cielo, una magnífica ave que flotaba elegante y majestuosamente por entre las corrientes de aire, moviendo apenas sus poderosas alas doradas.
El águila miraba asombrada hacia arriba.
– ¿Qué es eso?, preguntó a una gallina vieja que estaba junto a ella.
– Es el águila, la reina de las aves -respondió la gallina- Pero no pienses en ello. Tú y yo somos diferentes a ella.
De manera que el águila no volvió a pensar en ello. Y vivió y murió creyendo que era una gallina de corral.
Las creencias que tenemos sobre nosotros, en muchas ocasiones equivocadas, pueden ser capaces de interponer muros, que nos parecen totalmente reales, allí donde hay puertas.
Y tú…
¿Qué les dices a las personas que se limitan para alcanzar sus metas?
Pídeselo a Dios…
Dios nuestro,
ayúdanos a superar
nuestras limitaciones,
para descubrir que somos capaces
de lograr grandes cosas.
Amén.