La piedra con la que todos tropiezan ¿Eres capaz de ayudar a quien viene detrás de ti?

“Cometer un error y no corregirlo es cometer otro error.” – Confucio

Se cuenta que el filósofo griego Diógenes estaba sentado en la esquina de una calle muy estrecha, observando a las personas que pasaban por ahí. En medio del sendero había una piedra bastante grande, con la que casi todos tropezaban una y otra vez, y la maldecían. De pronto apareció uno de los discípulos del filósofo, quien le preguntó: «Maestro, ¿Qué estás haciendo?» Y este le contestó: «Estoy aprendiendo.»

El discípulo, con curiosidad, se sentó junto a Diógenes y ambos se quedaron un rato en silencio. Un nuevo transeúnte cruzó por aquella esquina con paso firme, se tropezó con la piedra y la maldijo. Al presenciar una vez más la misma escena, el filósofo empezó a reírse. «¿De qué te ríes, maestro? ¿Del hombre que acaba de tropezarse?»

Y Diógenes, sin perder la sonrisa, le contestó: «Me río de la condición humana. Hay que reconocer que somos muy graciosos. ¿Ves esa piedra que hay en medio de la calle?» El discípulo asintió con la cabeza. «Desde que he llegado aquí esta mañana, al menos veinte transeúntes han tropezado con ella y la han maldecido, pero ninguno se ha tomado la molestia de retirarla para que no tropiecen otras personas.» Acto seguido, el sabio se levantó del suelo, recogió la piedra y la apartó del camino, y dijo a su discípulo:

“Es de sabios reconocer aquello con lo que todos tropiezan y en lugar de ser indiferentes poner de nuestra parte para evitar que otros vuelvan a tropezar. No basta con ver el problema, ni con quejarnos de él; a veces podemos ayudar a quien viene detrás de nosotros.”

Y tú…
¿Qué «piedra» puedes quitar hoy en el camino de alguien?

Pídeselo a Dios…
Dios nuestro,
enséñanos a mirar
las necesidades de quienes nos rodean
para hacer más fácil su camino.
Amén.

CCCLXXXII
Dirección de Pastoral

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