“No vemos las cosas como son, las vemos como somos.” – Anaïs Nin (Escritora Franco Estadounidense)
Mary nació en Alabama, Estados Unidos, en 1866. Desde joven se dedicó al negocio inmobiliario, la cría de ganado y la viticultura (elaboración de vino).
En 1902, durante un viaje en tranvía, observó que el conductor se bajaba continuamente del vehículo para limpiar la ventana delantera cubierta de agua, nieve y suciedad, por consiguiente, pérdida de tiempo para ella y los pasajeros.
Al regresar a su casa, Mary comenzó a trabajar en el diseño de un dispositivo limpiador que pudiera accionarse desde el interior del vehículo, sin necesidad de bajarse del mismo. Así fue como en 1903 obtuvo una patente por «un dispositivo limpiador de ventanas para carros eléctricos y otros vehículos». Consistía en un brazo metálico con una lámina de goma que se apoyaba contra el vidrio.
Mary trató de vender, sin éxito, los derechos de su limpiaparabrisas. Eran principios del siglo XX, pero tuvo que enfrentar la barrera de cantidad, pues había pocos autos en circulación y no representaba un mercado atractivo para nuevos accesorios. Además, se pensaba que el accionar la palanca mientras se conducía, podía provocar accidentes; pero ella no se rindió.
Para 1913, 10 años después, miles de estadounidenses conducían sus propios automóviles, y los limpiaparabrisas mecánicos eran equipamiento desmontable, al terminar la época de lluvia o nieve la gente los quitaba. Ahora, un siglo después es casi imposible imaginar qué harían los conductores sin limpiaparabrisas.
Conforme la conducción se hizo más común, el limpiaparabrisas se adaptó finalmente para su uso en automóviles. En 1922, Cadillac comenzó a instalar el limpiaparabrisas como equipamiento fundamental en sus coches.
Mary Anderson murió en 1953, a los 87 años. En 2011 fue incluida en el Salón de la Fama de Inventores de los Estados Unidos por su «contribución a la seguridad en el transporte».
Y tú…
¿Qué «barreras» enfrentas para que tus buenas ideas sean tomadas en cuenta?
Pídeselo a Dios…
Dios nuestro,
ayúdanos a crear
buenas ideas
para cuidar de quienes nos rodean.
Amén.